Esta visión sistémica de la "agricultura sostenible" era la forma natural en que mis antepasados entendían la tierra.Años después, a principios del siglo XX, como relataba mi abuelo Francisco, la siguiente generación de la familia, establecida en nuestra pampa argentina, tuvo que enfrentarse a la presencia de plagas voraces con graves repercusiones económicas, y aun así comprendieron la importancia de capacitar y respaldar la validez del Programa Nacional de Monitoreo de la Plaga de Schistocerca lancellata (langosta) como una forma preventiva de protección agrícola, parte fundamental de los programas de Manejo Integrado de Plagas.Para estas cuestiones, dentro de los principios que los inmigrantes vascos nos legaron como "descendientes" y a nuestro "campo argentino", cabe mencionar:
Cuando mi bisabuelo llegó a Argentina con sus compatriotas, contrastó la inmensidad y el relieve de las llanuras pampeanas con los pueblos de montaña del País Vasco, pero sus valores fundamentales de honestidad, trabajo, tenacidad y compromiso permanecieron firmes y echaron raíces en un territorio que ofrecía oportunidades y desafíos donde desempeñaron un papel protagonista en la implementación de su exitoso "Modelo de Integración".En ese lugar de la provincia de Buenos Aires, en el centro de la húmeda Pampa, otro inmigrante vasco, Martín Berraondo Irigoyen, llegó hace años y se propuso impulsar el desarrollo económico regional, y así surgió un polo productivo clave del que los "madereros vascos" eran los proveedores de la "Primera" y de la gran industria argentina "La Martona", que se instaló frente a la estación de ferrocarril, y la única involucrada en el suministro de productos lácteos frescos a Buenos Aires, la capital de Argentina.Este establecimiento fue un "modelo precursor de la industria láctea" donde se procesaba leche procedente de 52 barriles distribuidos en 7.000 hectáreas de la zona y la innovación estaba presente a lo largo de todo el ciclo del producto, desde la producción de la leche como materia prima, la industrialización y la comercialización.El primer eslabón de la cadena de producción lo lideraron los "inmigrantes vascos", quienes debían cumplir con estrictos requisitos para la recepción de la leche en la industria, relacionados con aspectos de calidad, higiene en el proceso de producción, condiciones sanitarias, uso de envases estériles para la recogida y el transporte, y puntualidad en la entrega para evitar su deterioro.De esta manera, esta industria logró ser pionera en línea con los parámetros de calidad globales y estableció un nuevo estándar en el país: leche pasteurizada, filtrada, controlada y clasificada, y dulce de leche, con cocción controlada y procesamiento mecánico.Esta leche "segura" fue importante para evitar la alta mortalidad infantil en Argentina a finales del siglo XIX.
25 AÑOSVASCOCULTURAEN EXPANSIÓNVASCOAPRENDIENDOIntencionadamente y a sabiendas
ISSN 1139-3629
Sostenibilidad
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